CITA

"Así, la esencia de la poesía está encajada en el esfuerzo convergente y divergente de la ley de los signos de los dioses y la voz del pueblo. El poeta mismo está entre aquéllos, los dioses, y éste, el pueblo. Es un "proyectado fuera", fuera en aquel entre, entre los dioses y los hombres. Pero sólo en este entre y por primera vez se decide quién es el hombre y dónde se asienta su existencia. Poéticamente el hombre habita esta tierra."
"Holderlin y la esencia de la poesía" en ARTE Y POESIA
MARTIN HEIDEGGER
Fondo de cultura económica.
México 2000


lunes, 7 de noviembre de 2011

JUAN GELMAN




Está negra la madera de tu casa

Está negra la madera de tu casa
y el verde de tus plantas brilla como lustrado a mano /
te debe haber llovido mucha ausencia /
debe haberte apagado los fuegos que encendías
para leer tus pechos /
para saber quién anda por ahí /
en el verano de tu rigidez empujada /
¿qué sería la muerte sin la lluvia /
su ciencia de humo y claridad? /
temblabas como un cafetín /
pasaban tangos de Gardel y toros ya suavísimos /
tus piernas ardían al lado de los ángeles
y volaban cenizas del secreto cremado /
¿cómo es posible el horror de saber? /
¡dale / viento! /
¡raspá la música que hace diamantes
en cada esquina de la sonreidora! /
¡la música que separa los nacimientos de los espantapájaros!
¡los espantapájaros verdaderos! /
¡que me conocen y no son yo! /
vos / que sabés hacer cuchillos
con un instante del amor /
cantá / sentada en los panes que horneo y nunca comeré /
¡cantá / para que corra la mañana
y se subleven los canarios
que lloran ocultamente! /


Epitafio

Un pájaro vivía en mí.
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín.

Quise o no quise. Pero a veces
me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz.

¡Digo que el hombre debe serlo!

(Aquí yace un pájaro.
Una flor.
Un violín.)

de "Violín y otras cuestiones"

sábado, 3 de septiembre de 2011

OLGA OROZCO








Con esta boca, en este mundo...

No te pronunciaré jamás, verbo sagrado,
aunque me tiña las encías de color azul,
aunque ponga debajo de mi lengua una pepita de oro,
aunque derrame sobre mi corazón un caldero de estrellas
y pase por mi frente la corriente secreta de los grandes ríos.

Tal vez hayas huido hacia el costado de la noche del alma,
ese al que no es posible llegar desde ninguna lámpara,
y no hay sombra que guíe mi vuelo en el umbral,
ni memoria que venga de otro cielo para encarnar en esta dura nieve
donde sólo se inscribe el roce de la rama y el quejido del viento.

Y ni un solo temblor que haga sobresaltar las mudas piedras.
Hemos hablado demasiado del silencio,
lo hemos condecorado lo mismo que a un vigía en el arco final,
como si en él yaciera el esplendor después de la caída,
el triunfo del vocablo con la lengua cortada.

¡Ah, no se trata de la canción, tampoco del sollozo!
He dicho ya lo amado y lo perdido,
trabé con cada sílaba los bienes que más temí perder.
A lo largo del corredor suena, resuena la tenaz melodía,
retumban, se propagan como el trueno
unas pocas monedas caídas de visiones o arrebatadas a la oscuridad.
Nuestro largo combate fue también un combate a muerte con la muerte, poesía.
Hemos ganado. Hemos perdido, porque ¿cómo nombrar con esa boca,
cómo nombrar en este mundo con esta sola boca en este mundo con esta sola boca?

jueves, 14 de julio de 2011

OLIVERIO GIRONDO















Llorar a lágrima viva


Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.

Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma,
la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.

Asistir a los cursos de antropología,
llorando.
Festejar los cumpleaños familiares,
llorando.
Atravesar el África,
llorando.

Llorar como un cacuy,
como un cocodrilo...
si es verdad
que los cacuyes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.


Llorarlo todo,
pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz,
con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo,
por la boca.

Llorar de amor,
de hastío,
de alegría.
Llorar de frac,
de flato, de flacura.
Llorar improvisando,
de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!



lunes, 13 de junio de 2011

NOVEDAD EDITORIAL


Hoy me encontré con la grata novedad de que el año pasado se editó finalmente la traducción de "Los himnos de Hölderlin Germania y El Rin" de Martin Heidegger, traducción de Ana Carolina Merino Riofrío, en la colección de Biblioteca Internacional Martin Heidegger, Editorial Biblos. Este curso no se limita a un análisis semiológico de estos poemas solamente, son una reflexión profunda y novedosa, todavía hoy, de la poesía en general. Para quienes amamos éste género es un texto fundamental e inevitable.

sábado, 28 de mayo de 2011

JESICA FERRO

Jesica es una joven poeta que conocí recientemente, cuando se enteró de mi gusto por la poesía me ofreció su libro publicado hace unos meses. Lo leí y me lleve una muy grata impresión, por eso de entre sus páginas escogí el siguiente poema que quiero compartir...

ME GUSTAS

Caminas relajada
Seduciendo sutil
Desde tus caderas
Ridículas
Graciosas
Esas piernas chuecas
Que marcan tu balanceo
Sinuoso
Me gusta tu cuello
Mi recorrido surreal
Que insinúa de forma justa
Volcando en tu escote
El paraiso de mis pensamientos

Me gustan tus manos
De niña inquieta
Jugadora práctica

Mirarte toda
Espejo de tu sonrisa
Y la mía
Mientras hay silencio en los pasillos

Te quiero
En tus lugares inhóspitos
Sin que sepas
Cuanto delirio provoca tu espalda
En este hombre desvelado
Que te toca en ensueños

Duele
Ser caminante encandilado
Muriendo en mi propio misterio
De ti


CADENCIA ROTA
Poemas
Editorial El reino
2010